InicioNewsletterPreguntas FrecuentasLinksContáctenosEnglish Version
Área de Socios
Fundación
Misión y Objetivos
Fundadores
Comité Ejecutivo
Socios Adherentes
Equipo Técnico
Alianzas
Identidad
Cadena de Valor
Actividades
Eventos
Cursos
Ferias
Misiones Institucionales
Acciones
Educación
Pasantías
Sección Solidaria
Mercado
Bolsa de Trabajo
Informes y Estadísticas
Encuestas
Documentos Útiles
Prensa
Noticias Publicadas
Comunicados
Videos
Radio
 
Este es un espacio dedicado a aquellos emprendedores que mediante su creatividad, solidaridad y esfuerzo por construir un mejor país, desarrollan proyectos sociales sustentables. La Fundación Pro Tejer difunde los mismos, demostrando que es posible construir un futuro con un compromiso solidario.

Si Ud. desea colaborar con estas organizaciones puede hacerlo contactándose directamente con las mismas a los contactos correspondientes.

Si Ud. desea publicar su emprendimiento solidario, rogamos nos escriba a info@fundacionprotejer.org Por favor incluir una pequeña reseña histórica del emprendimiento, gestión, necesidades y material fotográfico.
 
 
Fundación Paz- Proyecto Cosiendo Redes
A través de nuestros cursos de capacitación en el rubro textil, promovemos la formación integral y la reinserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad social. Generamos un espacio de expresión, capacitación y acción que sea formador de personas independientes, haciendo hincapié en la mujer como protagonista de este siglo.

Consideramos que el conocimiento cobra un valor relevante para cualquier desarrollo personal que se desee emprender, los saberes son los que abren las puertas a las oportunidades laborales, favoreciendo la promoción de las personas. Desde este encuadre, la Fundación impulsa sus acciones en el rubro de la Indumentaria, que articulan lo económico con lo social, lo público con lo privado, desde un espíritu integrador que genere acciones mutuamente compensatorias, eficientes y sostenibles.

Diversos Diseñadores como otros profesionales del rubro, manifiestan la ausencia de personas calificadas para desempeñarse en talleres, o generar su propio emprendimiento en condiciones dignas. Por lo cual hay una demanda empresaria no satisfecha y una oferta laboral muy interesante en la actualidad.

En concordancia con la misión de Fundación Paz, se promueven ciclos de talleres sin cargo, bajo el sistema de becas para aquellos beneficiarios interesados. Las vacantes cuentan con cupo limitado.

Para saber más:
www.cosiendoredes.com.ar

Descargar Presentación
Proyecto Cosiendo Redes



Tejiendo nuevas redes
Publicado en la ed. impresa: Revista
Domingo 2 de diciembre de 2007
Noticias | Archivo

En el marco de una actividad textil en crecimiento, una serie de iniciativas buscan actualizar estética, modos de trabajo y vínculos entre lo artesanal y lo masivo. Para muestra, tres botones


Si hay un sector que tuvo protagonismo mediático en el último tiempo, ése fue el textil. Tanto por buenas como por malas razones. Del lado de las primeras, se ubica el crecimiento de esta actividad, a partir de la caída de la convertibilidad. De acuerdo con datos suministrados por la Fundación ProTejer, en 2005 unas mil empresas de la industria textil y de indumentaria invirtieron un monto superior a los 550 millones de pesos (13,3% más que el año anterior). Asimismo, durante los últimos años se incorporaron unas seiscientas firmas al proceso de inversión productiva sectorial y se recuperaron 200 mil puestos de trabajo de los 300 mil perdidos en la década del 90. La contracara de esta favorable perspectiva tiene que ver, justamente, con el tema del empleo. Las denuncias sobre talleres que emplean mano de obra en condiciones próximas a la esclavitud pusieron el tema al rojo vivo. Si bien el sector textil repudió el trabajo esclavo, algo quedó expuesto a la luz: los datos sobre empleo, restringidos a los trabajadores ocupados en blanco, no dan cuenta de la inmensa población que trabaja de manera informal, en pequeños talleres o a domicilio.

Diversas propuestas de solución comenzaron a hacerse escuchar: desde actualizar la Ley de Trabajo a Domicilio hasta impulsar las cooperativas como una alternativa generadora de empleo.

Este entramado complejo, que involucra a tantos y tan diferentes protagonistas, también incluye a la camada de jóvenes diseñadores textiles formados durante la última década. A ellos les tocó salir al ruedo cuando la industria apenas comenzaba a recuperarse de su casi desaparición entre 1995 y 2001. Y les está tocando lidiar con las luces y las sombras propias del momento actual.

Es de este sector de donde están surgiendo algunas de las propuestas más innovadoras del actual universo textil. Es un espectro amplio, donde se encuentran tanto aquellos que apuestan a no disociar vestimenta de experimentación plástica como los que buscan el modo de articular la producción artesanal con los códigos del mercado, o los que intentan reivindicar las tradiciones regionales.

A modo de ejemplo, contamos la historia de dos emprendimientos que, rescatando artesanías y técnicas tradicionales, lograron aunar el sentido social con la comercialización. Un tercer caso, aunque no estrictamente ubicado en la cadena de valor textil, demuestra que se puede instalar el arte del tejido autóctono en los más exclusivos circuitos de la decoración internacional.

Por Diana Fernández Irusta
dfernandez@lanacion.com.ar

Fotos: gentileza Manto, Juana de Arco y Adobe. Andrés Barragán. Gentileza Belén Carballo y Ricardo Paz, libro Teleras


Manto
Mirar al Norte

A mediados de los 90, Diana Dai Chee Chang trabajaba en la industria textil. Pasaba sus días entre líneas de producto y diseño de suéteres en serie. Le gustaba lo que hacía, hasta que la necesidad de cambio comenzó a hacerse sentir. Por aquel tiempo, Clara de la Torre se dedicaba a la escultura y la joyería. Un viaje circunstancial al norte del país marcó un antes y un después en su búsqueda expresiva. “Me impactó encontrar en la Argentina una cultura tan viva, tan diferente de la de Buenos Aires”, comenta. En eso estaba cuando, clases de yoga mediante, conoció a Diana. En las charlas, luego de cada clase, ambas descubrieron que compartían algo más que el interés por esa disciplina oriental. “A las dos nos apasionaba la estética y necesitábamos un cambio en nuestra vida”, relata Clara.

Así nació Manto, la empresa a la que hoy dedican todos sus esfuerzos. Lo que lograron –no sin esfuerzo– fue cruzar la mirada urbana con la realización artesanal. Se contactaron con familias de Iruya (Salta) y Humahuaca (Jujuy), para establecer una particular relación comercial. Desde Buenos Aires, Diana y Clara trazan los diseños de prendas de vestir de neto corte contemporáneo. También determinan el tipo de tela que necesitarán para darles forma. A partir de ese momento, comenzó un intenso intercambio, lejos de Internet, siempre por vía postal. Las diseñadoras envían al Norte cartas indicando hilado, color, grosor de hilo y clase de urdimbre. Allá, las familias de mujeres hilanderas y hombres tejedores (tal es la tradicional división de tareas) se abocan a cumplir con el pedido que, tiempo después, llega por encomienda a la Capital. El último paso tiene lugar cuando diseños y telas se encuentran en el taller de costura, dando lugar a exclusivos tapados, sacos y accesorios. “Es un intercambio –explica Clara–. Cada uno aporta lo que tiene para dar. Las familias de Salta y Humahuaca brindan su sabiduría y la técnica del telar; nosotras, nuestro diseño.” Aunque la oferta de tejido está todo el año, las creadoras de Manto se mantienen en niveles de producción bajos. “Nuestros envíos son chicos; sabemos hasta dónde podemos cumplir.” Entre sus compradores se cuentan locales de Miami, Nueva York, Londres y Puerto Varas (Chile). En Buenos Aires, comercializan sus prendas en las tiendas Puro Diseño y Tierra Adentro. Y siguen yendo regularmente al Norte. Aseguran que esos viajes les aportan bastante más que un mero emprendimiento comercial. “Uno aprende que existe otro modo de manejar el tiempo y de vivir –comentan–. La ciudad tiene un ritmo muy rápido. Conectarse con personas que privilegian el estar por sobre el proyectar nos equilibra.”


Juana de Arco
Entre lazos y nudos

Cuenta la diseñadora textil Mariana Cortés que todo empezó un verano en Brasil, más precisamente en Salvador, Bahía, con la alfombra sobre la que trabajaba un zapatero callejero. Le llamó la atención el modo en que estaba hecha: un colorido entramado de trapitos anudados. Después encontraría la misma técnica en una casa de familia, bajo la forma de una lona ubicada sobre el respaldo de una silla.

Cuando regresó a la Argentina, descubrió que los ecos de la crisis de 2001 habían golpeado muy cerca de su círculo de gente. Concretamente, a Carina, una de las artesanas que trabajaba con ella en Juana de Arco, firma creada en 1998 por Cortés y dedicada al diseño, la producción y la venta de indumentaria. “Mi marido se quedó sin trabajo”, le comentó, desolada. Entonces, Mariana miró los restos de tela dispersos por el taller de su pequeña empresa. Y recordó la técnica artesanal que había visto en Brasil. Le mostró a Carina fotos de la alfombra y la lona. “¿Te animás a hacer algo así?”, le preguntó. Carina se animó.

Las bases del Proyecto Nido se estaban forjando. El económico y original método de los trapitos generó trabajo para unas seis familias. Alfombras, almohadones, accesorios de cocina, carteras y monederos brotaron mágicamente de trozos de género que, de otra manera, hubieran sido descartados como desechos. El proyecto creció. Se tejieron alianzas: la empresa Guilford, por ejemplo, les donó géneros estampados. Easy ofreció un espacio para comercializar estos productos. De hecho, durante la 11ª edición del

Fashion Buenos Aires (en 2006) se presentó la colección de delantales Paraíso, diseñados por Juana de Arco y confeccionados con la técnica “nido” en accesorios y detalles. Los delantales integraban una serie limitada, que se vendió totalmente.

De todos modos, Mariana es consciente de la distancia que existe entre el gran mercado y el diseño alternativo. “Es bastante difícil llegar al gran público preservando calidad y cierto modo de trabajo. Trabajando de una manera casi artesanal no se puede llegar a lo masivo”, explica. “Tampoco es lo que quiero”, remata, rápidamente.

Pero producción a baja escala no es sinónimo de estrechez de horizontes. En este momento, Juana de Arco, junto con el Proyecto Nido, está ofreciendo sus productos en locales de Tokio, Santiago de Chile y Nueva York.

“Me siento más comprendida en el exterior que acá”, comenta Mariana, en referencia a la enorme aceptación de sus diseños en mercados tan distantes como el japonés. A partir de la exportación de productos a este país, se estableció un interesante intercambio con alumnos de la escuela de joyería Hiko Mizu College, de Tokio.

Las ventas en el exterior son un inestimable aporte a la continuidad del proyecto. Que tiene, además, un costado ligado con la actividad artística. Desde sus comienzos, el local de Juana de Arco fue espacio de venta de ropa y galería de arte. Hoy, muchos de sus artistas utilizan los materiales Nido como materia prima para sus obras.

“El espacio de arte siempre fue una gran influencia. En este momento, se interrelaciona todo: la búsqueda expresiva, el diseño textil, el proyecto social. Nuestro principal valor son los valores humanos”, explica Mariana. Y no deja de recordar el sentido último de la palabra nido: protección, calor, apuesta a futuro.


Asociación Adobe
Desde el monte santiagueño

Ya pasaron veinte años desde que, mientras recorría el interior en busca de antigüedades para restaurar, el anticuario Ricardo Paz descubrió la enorme belleza de las artesanías locales. Una riqueza formal que no siempre se veía en los estantes de las tiendas regionales y que había que buscar lejos de los circuitos turísticos o comerciales. Belén Carballo, su mujer, lo acompañó en muchos de esos viajes; en especial, los que hizo a Santiago del Estero. Así, de viaje en viaje al monte santiagueño, fueron tomando contacto con las teleras, que desde hace siglos dan forma a mantas y alfombras de refinados motivos y colores vivaces.

Con el tiempo, y junto con Roberto y Andreina Rocca, formaron la Asociación Adobe, organización civil sin fines de lucro cuyo objetivo es la preservación del patrimonio cultural de las poblaciones rurales del interior del país. Una de sus iniciativas fue la apertura de una escuela de artes y oficios en la localidad santiagueña de Blanca Pozo. La llaman Escuela Celeste. Allí, teleras experimentadas enseñan el oficio a las más jóvenes. Recuperaron técnicas tradicionales que muchos ya habían olvidado y la práctica del teñido con tinturas vegetales, al tiempo que organizaron un banco de lana y de hilos que les proporciona una base de materia prima. Pero los organizadores se propusieron avanzar mucho más allá de la simple reivindicación de lo telúrico. Durante cuatro años introdujeron a las teleras de Blanca Pozo en las pautas básicas del circuito comercial: sistematización del trabajo, plazos de entrega, medidas fijas para las piezas.

Con el nombre de Huarmi Sachamanta (“mujer del monte”) se creó, en 2004, el primer taller de hilados y textiles de la zona. Se inició también el Proyecto Telas, que consiste en la capacitación en el uso de los telares semimecánicos. Asimismo, se impulsó la capacidad de organización y autogestión de teleras e hilanderas en el marco del modelo de cadena de valor y comercio justo. A las clases de la Escuela Celeste asisten entre 70 y 80 personas.

Por intermedio de Adobe, mucha de la producción de las teleras se está ubicando en Buenos Aires (en el local Arte Etnico Argentino) y en puntos de venta de Milán y Londres.

La creación de una biblioteca, una huerta orgánica, un vivero y un plan de apoyo a los estudios secundarios de chicos de la zona termina de dar un marco comunitario al emprendimiento.

“Las mujeres de Blanca Pozo se dignificaron, y todo el grupo familiar aceptó su nueva categoría –explica Belén–. Porque no sólo se generó capital económico. También se creó capital social, al regenerar los vínculos comunitarios, capacitar y promover la autoestima de la población”. Por su parte, Silvia D’Imperio, directora ejecutiva de la asociación, afirma: “No se puede aprender desde lo desconocido. La cultura tradicional de la Argentina ha sido muy combatida y silenciada. Pero proyectos como el de Adobe permiten rescatar la continuidad entre la producción actual y la de los ancestros”. El emprendimiento tuvo eco también en el aspecto editorial. Concretamente, un libro: Teleras. Memorias del monte quechua. En sus páginas, la impecable fotografía de Andrés Barragán y Lucio Boschi se ocupa de retratar un arte que, de acuerdo con Carballo, merece incluirse “en la mejor tradición textil de América del Sur”.

Para saber más:
www.mantoabrigos.com.ar
www.juanadearco.net
www.asociacionadobe.com
 
 
Media Pila: Un Proyecto Solidario
Jóvenes emprendedores convierten comedores de niños en Capital Federal y Gran Buenos Aires en verdaderos centros de producción textil

La propuesta es llevada adelante por José María Sarasola, Joaquín Driollet y Merced Córdoba, y apunta a convertir los comedores de niños en Capital Federal y Gran Buenos Aires en verdaderos centros de producción textil. Esta iniciativa, que llamaron Mediapila, fue finalista de Naves, el concurso de entrepreneurship del IAE, y del Premio Banco Rio para Jóvenes Emprendedores.

El principal proyecto consiste en capacitar a madres en situación de indigencia que asisten a comedores comunitarios para recibir alimentos. Allí, Mediapila instala maquinas de coser industriales y desarrolla una labor de capacitación en todo lo relacionado al corte, estampado y confección de indumentaria.

Actualmente se está trabajando en el comedor Niño Jesús (Chacarita), El Centro Asistencial Ntra. Sra. Del Rosario (Derqui), el taller de Palermo y El taller de Delia (Pacheco).

Una vez terminado el periodo de capacitación, se ofrece a las señoras armar un pequeño taller textil, donde comienzan a trabajar y tener un ingreso. Los ingresos provienen de tres fuentes:

1) pedidos de remeras de terceros
2) Arreglo de ropa
3) remeras Mediapila

Los pedidos de remeras de terceros son gestionados generalmente por la fundación, que cuenta con una cartera de clientes (en su mayoría empresas) que piden remeras por mayor. El arreglo de ropa es gestionado por las señoras de manera independiente. Las remeras Mediapila son aquellas que llevan la marca Mediapila, producidas por los talleres a pedido de la fundación, y que la fundación misma se encarga de comercializar. Esta es la principal fuente de financiamiento de la fundación.

Al día de hoy Fundación Mediapila País, ha logrado capacitar y emplear a un total de 12 mujeres, de las cuales 3 de ellas se han reinsertado en el mercado laboral, 2 de manera independiente y 1 en relación de dependencia en una reconocida marca de Ropa. De las otras mujeres algunas siguen trabajando para la marca de ropa Mediapila y otras trabajan en los talleres creados por Mediapila, produciendo en su mayoría pedidos de remeras de terceros gestionados por la fundación.


Alianza

En Agosto del corriente año, se realizará el Lanzamiento Oficial de Mediapila junto a Benito Fernández, en el cual se montarán Stands y Góndolas en los hipermercados Jumbo de algunos shoppings.

Para más información: www.mediapilapais.com.ar
 
 
Una nueva cadena solidaria, esta vez patagónica, textil y lanera
Por Fabiola Arballo, diseñadora, y Joaquín B. Allolio, consultor

Trelew (Chubut), Mayo de 2006

Como sucede otras veces, una tragedia evitable fue el disparador de una nota para el gremio lanero explicando cómo los colchones de lana tradicionales podían salvar vidas, escrita por el consultor lanero Joaquín Allolio, ante la inquietud de un importante ganadero del extremo sur de la Patagonia.

El artículo no tuvo eco alguno en Buenos Aires y generó insatisfacción y preocupación por parte del consultor involucrado. En cambio, desde Trelew, respondió la diseñadora Fabiola Arballo, contando la incipiente experiencia llevada adelante por las artesanas que hilan y tejen para su emprendimiento, La Legua, y que a su vez, confeccionan guardapolvos y arman colchones de lana para instituciones de la provincia de Chubut. Los mismos tienen diferentes fines: unidades carcelarias, escuelas con internado del interior de la provincia, centros de menores, etc. El grupo es guiado por Hermelinda Collio, una mujer con mucha energía y conocimientos de confección y manejo de la lana.

En una de sus visitas a Trelew, vinculadas con el Programa de Calidad de Lanas PROLANA, ante el cual representa a la FEDERACIÓN LANERA ARGENTINA, el consultor conoció al grupo de artesanas en su taller, las fotografió en plena actividad e intercambiaron información.

El Sr. Allolio observó que utilizaban materia prima de baja calidad, rechazos del procesamiento de lanas del parque industrial de Trelew. Por este motivo las contactó con una de las principales firmas exportadoras, CHARGEURS WOOL ARGENTINA S.A., que les proveyó a un precio justo y con facilidades de pago, una buena mezcla de lana lavada apta para rellenar colchones.

Ahora una primera partida de colchones está lista para ser entregada al área social de la Provincia del Chubut. Su cobranza en término permitirá a las artesanas poder pagar la lana lavada a su proveedor, iniciando así una cadena de valor que deberá ir creciendo en volumen.

Sabemos que hay en la provincia otros grupos de artesanas con diverso grado de capacitación, y que con asesoramiento podrían dedicarse a esta actividad o similar, según la demanda de su zona. Produciendo prendas u otros elementos de suficiente calidad para ser comercializados de manera seria.

No creemos que se vaya a saturar el mercado con producciones pequeñas como ésta, pero sí generar trabajo legítimo, saliendo del sector informal, y transformando la actividad en algo genuino y creador de riqueza.

Desde hace unos cuantos años se vienen realizando diversas acciones para incentivar este tipo de emprendimientos en la región. Una de ellas fue la Célula de Diseño (1999) desde la cual se generaron gran cantidad de propuestas en este sentido dirigidas al sector textil / lanero tanto industrial como artesanal.

Hoy se sigue en esta línea con otras actividades que siguen apuntando a la formación y consolidación de estos proyectos, entre ellas, el curso de “Diseño en Sistemas de Objetos con Materiales Tecnología y Simbologías Chubutenses”, coordinado por el Ministerio de la Producción local y la Secretaría de Cultura de la Nación. El mismo es dictado por docentes de la Univ. de Mar del Plata y está destinado a emprendedores artesanos de la provincia con el objetivo no solo de capacitarlos si no de lograr una colección de productos con “Identidad Chubutense”.

La actual situación cambiaria y la gran afluencia de turistas extranjeros a todo el país y en particular a la región patagónica, es un fuerte marco de referencia positiva para la venta de productos artesanales de calidad. Para la producción textil el sur cuenta con mano de obra y materia prima, así que solo es necesario, como demuestra esta experiencia, que cada uno “aporte su puntada -su granito de arena-”.

La intención de esta nota es simplemente difundir lo hecho hasta aquí en la ciudad de Trelew, apenas una pequeña acción, pero que seguramente compartiéndola tienen más posibilidades de potenciarse e incluso replicarse en otros puntos de nuestro país.

Más información: mfatextil@yahoo.com.ar
 
 
Cadena Productiva Textil Justa y Solidaria en Argentina
Cooperativas de campesinos, fábricas recuperadas y trabajadores desocupados se asocian para exportar productos textiles y de calzado a Italia.

La Cadena Productiva Textil Justa y Solidaria articula la producción de algodón de familias campesinas tobas de la provincia del Chaco organizados en la Asociación Unión Campesina. Luego del desmote e hilado, se envía la producción a la coop. Ex textil San Remo, una fábrica recuperada de Lanús, prov. de Bs. As., donde se hacen las telas y finalmente se confeccionan remeras en el taller textil del MTD de la Matanza. El proceso es monitoreado por la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional, en el marco de un proyecto de control de calidad para cadenas productivas.

El programa organiza y apoya una cadena productiva textil en el marco de la economía social, y luego integra su producción al circuito del comercio justo local e internacional. Esta producción busca conformar procesos de desarrollo basados en prácticas sustentables y mejorar, a partir de las mismas, los aspectos sociales, económicos y ambientales. Los productos se distribuyen en un circuito de más de 300 tiendas del mundo que administran los socios del consorcio CTM-altromercato en toda Italia.

Los diversos eslabones no tenían conocimiento entre sí de sus existencias, por lo tanto no podían saber que compartían problemáticas y una potencial posibilidad de tejer experiencias productivas en un proyecto común. Otro Mercado al Sur, una asociación civil sin fines de lucro que se propone desarrollar el comercio justo en Argentina y generar cadenas productivas en el marco de la economía social para integrar sus producciones al circuito del comercio justo local e internacional, articuló el encuentro de los diversos actores participantes coordinando, diseñando y comercializando la Cadena Textil Justa y Solidaria.

El proyecto funciona como prueba piloto, y tiene la intención de generar una cadena productiva más extensa, respecto a la conformación de una línea de productos textiles de algodón. De esta manera, esperan incorporan nuevos actores al proceso y conseguir recursos para que los mismos productores de algodón puedan adquirir una mini desmotadora, de manera de lograr darle mayor valor a su producción. Por otro lado, buscan financiamiento para iniciar un proceso de certificación orgánica del algodón.

La Cadena Productiva Textil Justa y Solidaria ha producido, al final del primer ciclo de funcionamiento remeras destinadas a la venta dentro del circuito del Comercio Justo italiano como test comercial para ejecutar el proyecto en mayor escala en 2006, incorporando la fabricación de calzado y otros productos de indumentaria.

Entre los participantes se encuentra el consorcio TM-altromercato de Italia, organización importadora de Comercio Justo Europea, miembro de IFAT, e iniciadores del proyecto piloto, la Asociación Unión Campesina del Chaco y varias fábricas recuperadas entre otras la Coop. Textiles Pigue y la Coop. Unidos por el Calzado, junto a la Cooperativa La Juanita del Movimiento de Trabajadores Desocupados –MTD La Matanza.

Para más información www.otromercado.org.ar

Archivo fotográfico OMaS.
ImprimirIr Arriba