La industria, con pocas mujeres: del sesgo familiar a los grupos de género - Perfil - Nota - Economía - Pag. 28

Las empresarias bonaerenses están armando una red entre los 135 municipios, con capacitación y mentoreo. Los dueños delegan en los hijos varones e incluso los yernos. Los últimos datos oficiales marcan que solo el 6% de las empresas son propiedad de mujeres, explica Sandra Rodríguez, presidenta del Departamento de Mujeres Empresarias de la Unión Industrial de Buenos Aires (Uipba).

La mayoría de esas pocas mujeres dirigen industrias sensibles, los sectores más impactados por el aumento de las importaciones. «El textil es el primer sector que puede desaparecer. ¿Podemos competir con China? ¿Podemos competir en el calzado con Brasil?», plantea Rodríguez.

Son pocas las industriales que logran visibilidad: Carolina Castro, que pasó por la UIA y Producción y ahora es sherpa del B20, el grupo de negocios del G20; Paula Bibini, ahora ministra de Producción de Salta y la primera mujer en tener una silla en la junta directiva de la Unión Industrial Argentina, o Marysol Rodríguez, entre otras, de la Unión Industrial de Córdoba y la UIA Joven.

«Cuando llegan, las mujeres por lo general representan empresas y no industrias. Es por una cuestión de estereotipos y sesgos. A nosotras nos regalan el cochecito para el bebé», explica Rodríguez, empresaria marroquinera.

El departamento intenta traccionar mujeres hacia la industria con mentoreo y capacitaciones. «Que la mujer se acerque a la participación institucional es complejo por el peso del rol de cuidado», señala la también embajadora ante la ONU.

Familia. La llegada a la dirección en la industria tiene mucho de herencia. La mayoría se hizo cargo de la empresa al enviudar o perder a su padre. «La familia prepara al hijo varón para dirigir la empresa y la mujer está en la parte administrativa. Cuando hay hijas mujeres, incluso les pasan la empresa a los yernos. Hay varios casos», asegura Rodríguez.

«Hoy se está trabajando en igualdad de oportunidades, no solo en el ámbito laboral. Hasta los sindicatos tienen un área para la mujer», agrega Rodríguez, que sin embargo marca que muchas de esas iniciativas «están desarticuladas y no generan un proyecto».

Las razones que explican la falta de mujeres en la industria no escapan a las generales: «La posibilidad de llegar a los cargos directivos es mínima, o las mujeres tienen que elegir entre la maternidad y la profesión. Equiparar licencias hace que los dos puedan criar a los hijos y tengan las mismas oportunidades laborales», remarca la empresaria. Por eso promueven la capacidad de emprender, el autoempleo.

El Departamento de Mujeres nació hace dos años con la gestión de Mario Gualtieri. «Estuve durante ocho años pidiéndolo.

Vengo de la Cámara de Mujeres Empresarias de Lanús. Ahí hay una sola empresa de mujeres y el resto son pymes familiares», cuenta. La idea es tener una representante de cada uno de los 135 municipios. Ya se formaron las primeras 28 uniones en Tres Febrero, Ezeiza, Avellaneda, San

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